Libro VI: Libro de la Brújula Moral

Capítulo 1: La ley interior

1:1 La ley prohíbe el robo; la virtud no desea tomar. 1:2 La ley castiga la violencia; el carácter se revuelve ante la crueldad antes de que llegue la ley. 1:3 La brújula moral no es el tribunal externo; es el estándar interior que opera en la oscuridad. 1:4 Construye tu brújula desde joven. Ponla a prueba con frecuencia. Bajo presión, se desvía. 1:5 Aquel cuya ética sobrevive a la abundancia, el aislamiento y el poder es quien construyó la ley interior.

Capítulo 2: La honestidad como fundamento

2:1 La deshonestidad es una deuda que se acumula con intereses. 2:2 La pequeña mentira se convierte en el gran silencio. El gran silencio se convierte en el daño oculto. 2:3 Di la verdad, aunque te cueste. 2:4 No finjas una virtud que no posees. 2:5 No ocultes lo que debes, lo que has hecho ni lo que crees. 2:6 La honestidad no es brutalidad. La verdad dicha con amabilidad sigue siendo verdad. 2:7 Una comunidad edificada sobre el habla honesta puede resistir la crisis. Una comunidad edificada sobre la apariencia se desmorona a la luz.

Capítulo 3: La compasión como práctica

3:1 La compasión no es lástima. 3:2 La lástima mira desde arriba; la compasión se sitúa al lado. 3:3 No des una ayuda que disminuya. 3:4 Pregunta primero: «¿Qué necesitas?» No: «Esto es lo que deberías hacer.» 3:5 La compasión requiere presencia, no soluciones. 3:6 En una era de interacción a distancia, haz el esfuerzo deliberado de estar físicamente presente con el sufrimiento. 3:7 La Regla de Oro no es una norma sentimental, sino una norma de la imaginación: detente e habita el lugar del otro.

Capítulo 4: El perdón y la humildad

4:1 Perdonar no es olvidar; es elegir no dejarse gobernar por la herida. 4:2 El perdón no requiere que el ofensor lo merezca. 4:3 El perdón es ante todo un regalo para quien perdona. 4:4 La humildad no es borrarse a uno mismo; es una valoración precisa de uno mismo. 4:5 La persona humilde sabe lo que no sabe. Pregunta antes de juzgar. 4:6 El orgullo corroe la brújula. El soberbio no puede recibir corrección. 4:7 Practica esto: cada día, encuentra algo en lo que estuviste equivocado. Nómbralo. Corrígete.


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